El 13 de marzo se celebró la 20ª edición del Día Mundial del Sueño. Un evento anual organizado por el Comité del Día Mundial del Sueño de la Sociedad Mundial del Sueño cuyo objetivo es informar y concienciar al público en general sobre la importancia del sueño y los riesgos relacionados con su abandono.

Bajo el tema «Better Sleep, Better Life, Better Planet«, la 20ª edición se centró en el impacto de la calidad del sueño en nuestros estilos de vida.

Aprovechamos este evento para revisar los conocimientos existentes sobre los cannabinoides y su eficacia contra los trastornos del sueño.

Trastornos del sueño

El sueño es una de las necesidades básicas del humano, como respirar, comer o beber. Es esencial para nuestra salud y bienestar porque, durante el sueño, nuestro cuerpo se «recarga» a sí mismo. Por lo tanto, es importante no descuidar esta etapa vital para nuestro funcionamiento, especialmente cuando sabemos que ocupa un tercio de nuestra vida.

Las investigaciones han demostrado que la mala calidad del sueño puede tener consecuencias negativas para la salud. Promueve la obesidad y la diabetes y afecta a la memoria y el aprendizaje.

Los estudios sobre el sueño han demostrado que uno de cada tres adultos no duerme lo suficiente según los Centros de Control y Prevención.

El insomnio es el trastorno del sueño más común y se dice que afecta a casi el 30% de la población adulta americana, de los cuales el 10% son insomnes crónicos… Corresponde a un mayor tiempo para dormirse, dificultad para mantenerse dormido, un sueño ligero e inquieto y frecuentes despertares por la noche. A largo plazo, la falta de sueño de calidad podría tener consecuencias perjudiciales para la salud. De hecho, entre el 75 y el 90% de los insomnes presentan un mayor riesgo de trastornos médicos comórbidos.

El potencial terapéutico del cannabis ha llevado a los científicos a considerarlo como una posible alternativa a los tratamientos tradicionales para los trastornos del sueño. Así pues, desde el decenio de 2000 se han multiplicado las investigaciones sobre el impacto de los cannabinoides en los ciclos del sueño.

Entendiendo los ciclos del sueño

El sueño se compone de varios ciclos que se suceden. Un ciclo de sueño completo dura de 90 a 110 minutos y consta de dos fases principales: Sueño No-REM (Non-Rapid Eye Movement) y sueño REM (Rapid Eye Movement). [1]

La primera fase principal, el sueño No-REM, consta de cuatro etapas:

La etapa de adormecimiento es la primera etapa del sueño. Es la fase de transición entre la vigilia y el sueño ligero y dura sólo unos minutos. El cuerpo se prepara para dormirse, la actividad cerebral disminuye gradualmente y los músculos se relajan. Esta es la etapa más frágil del sueño y el despertar es muy fácil.

Después de esta primera etapa, el cuerpo vuelve a un sueño ligero (etapa 2 o N2) donde despertar es menos frecuente. El cuerpo continúa preparándose para el sueño, la temperatura corporal disminuye gradualmente, al igual que la actividad cerebral y los movimientos oculares.

Luego, en las etapas 3 y 4, que son muy similares, el sueño entra en un estado más profundo, conocido como sueño profundo. Esta es la parte más reconstituyente del sueño y donde es más difícil despertar.

La última fase del sueño es el sueño REM (Rapid Eye Movement o sueño paradójico) que dura, en promedio, 10 minutos durante el primer ciclo para llegar a 1 hora durante el último ciclo. Su nombre proviene de la paradoja que se produce durante esta fase, en la que se observan signos de sueño profundo (parálisis del cuerpo) y signos de despertar (intensa actividad cerebral, movimientos oculares rápidos, respiración irregular). El sueño REM se asocia a menudo con la fase de sueño.  [2]

Los cannabinoides y los trastornos del sueño

Utilizado durante miles de años por sus virtudes terapéuticas, el cannabis es un tema que fascina a una comunidad científica que ha multiplicado las investigaciones en los últimos años para comprender su funcionamiento. Se ha comprobado que sus propiedades terapéuticas alivian diversas patologías como la epilepsia, el dolor, la depresión y los trastornos del sueño.

Las investigaciones sobre los dos principales cannabinoides de la planta de cannabis, el CBD y el THC, han demostrado una eficacia diferente según la forma de administración, la dosis, la frecuencia, etc.

Se cree que el CBD, que no es tóxico ni adictivo, es más eficaz para aliviar la ansiedad que inducir el sueño.  [3]

En dosis bajas, el THC tendría un efecto sedante que alargaría la duración total del sueño al reducir el tiempo de sueño, pero también al reducir la fase de sueño REM, que, cabe recordar, desempeña un papel esencial en la consolidación de la memoria.

Por otro lado, en altas dosis, el THC podría tener efectos alucinógenos, alargar el tiempo para dormirse y reducir el sueño REM.  [4] Los resultados observados durante la investigación sobre la coadministración de THC y CBD difirieron según la proporción de CBD:THC.

De hecho, la administración conjunta (aerosol oromucoso) de 5 mg de CBD/ 5 mg de THC y 15 mg de CBD/ 15 mg de THC reduciría el sueño profundo, y en el caso de este último, también se observaría un aumento de la vigilia. Parece que cuando se toman juntos, el CBD inhibe las propiedades sedantes

Hoy en día, las investigaciones que estudian los efectos del cannabis medicinal en los ciclos del sueño han demostrado que el THC podría ser una buena alternativa para mejorar el sueño, pero deben tenerse en cuenta muchos factores, como la dosis, el modo de administración y otros, para obtener un resultado más positivo y preciso. En los próximos años se necesitarán más investigaciones para revelar finalmente la eficacia de los cannabinoides contra los trastornos del sueño.

[1] Memar, P., & Faradji, F. (2018). A Novel Multi-Class EEG-Based Sleep Stage Classification System. IEEE Transactions on Neural Systems and Rehabilitation Engineering, 26(1), 84–95. doi:10.1109/tnsre.2017.2776149

[2] Rasch, B., & Born, J. (2013). About Sleep’s Role in Memory. Physiological Reviews, 93(2), 686. doi:10.1152/physrev.00032.2012p

[3] Shannon, S et alt. (2019). Cannabidiol in Anxiety and Sleep: A Large Case Series. The Permanente Journal. doi:10.7812/tpp/18-041

[4] Garcia, A. N., & Salloum, I. M. (2015). Polysomnographic sleep disturbances in nicotine, caffeine, alcohol, cocaine, opioid, and cannabis use: A focused review. The American Journal on Addictions, 24(7), 590–598. doi:10.1111/ajad.12291