La única manera de llegar a saber los verdaderos beneficios medicinales de la planta de cannabis y sus componentes es mediante la investigación del cannabis medicinal. Como con cualquier otra sustancia, es un imperativo, que cada aspecto de esta sea estudiado para tener un entendimiento completo de los efectos terapéuticos de los cannabinoides en diversas patologías.

Debemos saber los beneficios, riesgos, efectos secundarios, la mejor manera de administración y mucho más. Sin embargo, debido al marco legal del cannabis en muchos países, este tipo de investigación puede ser arduo. Investigadores y científicos tienen que atravesar un sinfín de obstáculos antes de tener acceso a la planta en cuestión. Esto, y muchos otros factores, hacen que la investigación del cannabis medicinal se haya convertido en un camino difícil de seguir. En este artículo queremos abordar las dificultades y barreras que los investigadores encuentran cuando se embarcan en estudios con cannabis medicinal.

Investigación del cannabis medicinal: obstáculos

En primer lugar, encontramos las barreras legales. En países donde no existe ningún tipo de reforma sobre la marihuana médica, es casi imposible obtener autorización del gobierno a la hora de empezar la investigación. Incluso en los estados de EE.UU, en los que el cannabis medicinal es legal, el gobierno ha hecho increíblemente difícil el acceso a la planta. A menos que se aplique con una carta de autorización múltiple por parte de la DEA, FDA y la NIDA (Instituto Nacional de Abuso de Drogas) no se estará cerca de empezar un estudio.

Demos por hecho que se tiene toda la documentación necesaria para empezar el estudio, aun así se tendría que cumplir con todas las estrictas restricciones al acceso y almacenamiento, todo esto bajo su cargo. Es aquí cuando aparece el siguiente problema: el suministro. Dependiendo de dónde se esté realizando el estudio, las barreras de suministro varían. En EE.UU se puede acceder al cannabis tan sólo con fines de investigación mediante la NIDA. Su suministro proviene de la única productora de la planta con licencia, la Universidad de Mississippi. Previamente a esto, ellos sólo podían producir una variedad limitada de cannabis, una cantidad que no es suficiente para estudiar todos los diversos componentes de la planta. Por suerte, esto está cambiando constantemente a medida que crece la necesidad de investigación del cannabis medicinal.

Una vez obtenido el permiso del gobierno y con acceso a la planta…se puede empezar el estudio. Es aquí donde recae la siguiente barrera: la metodología. ¿Cómo se va a suministrar el cannabis: fumando, vaporizando, de manera sublingual, mediante supositorios? Dependiendo de la facilidad de investigación, puede no encontrarse la circunstancia correcta para permitir estudiar a los participantes que fuman en espacios controlados. Entonces, nos encontramos con el problema de que algunos participantes no fuman o, en relación con la medicina, los doctores no recomendarían fumar cannabis como una ruta de administración, debido a razones obvias. Además, también se pueden encontrar dificultades cuando se intenta dosificar la cantidad de cannabis fumado. Y es que cada participante presenta su propia tolerancia y estilo de fumar, haciendo que la consistencia en la manera de administración sea difícil de conseguir.

Por otra parte, algunos métodos de ingestión tienen mucho estigma alrededor de ellos y deberían de ser excluidos si se busca que este tipo de tratamiento se convierta en parte de la corriente principal.

Ya existen medicinas hechas a base de cannabis en el mercado que están certificadas, así como Dronabinol (una forma sintética de THC, proveída en cápsulas), que se concentra en proveer la dosis correcta. El problema con esta es que solo podría revelar el efecto de un único cannabinoide (el THC) en ciertas enfermedades. Por otro lado, los beneficios de usar la extracción de planta entera es lo que contiene una gran variedad de cannabinoides, terpenos y flavonoides, que permiten llevar a cabo el efecto séquito.

Los problemas no se terminan aquí. El siguiente obstáculo concierne está vinculado al placebo. Cuando se investigan nuevas sustancias para uso medicinal, los prospectos aleatorios, doble ciego e intentos clínicos de control de placebo son los que valen. Los tests de placebo proveen a los investigadores con la habilidad de cuantificar el efecto real de la sustancia que está siendo testada. En este sentido, el problema es que el THC produce un único efecto psicoactivo y por lo tanto afecta la ceguedad del estudio. Si los participantes ya han experimentado previamente su efecto, entonces serán capaces de saber si han recibido placebo, provocando así resultados válidos inalcanzables. Además, generalmente las personas presentan diferentes tolerancias al cannabis. La interacción previa con la droga junto con variables genéticas hace que a cada persona le afecte de manera diferente el THC. Por lo tanto, testar el THC en diferentes dosis resulta una ardua tarea.

Otro problema subrayado por el Dr. Janosch Kratz desde Kalapa Clinic es la variedad de diferentes cannabinoides y componentes usados durante los intentos clínicos. Todos han sido etiquetados como cannabis, sin embargo, algunos investigadores solo utilizarán cannabinoides sintéticos, los cuáles no presentan las mismas propiedades médicas o bioquímicas que el auténtico cannabis. Por otra parte, algunos estudios escriben sobre los efectos del “Cannabis” en general, sin especificar la variedad del cannabis o la proporción de los más de 100 cannabinoides que contiene la planta. Esta falta de definición exacta del principio activo que se utiliza, junto con la dificultad de realizar los estudios a ciegas, son algunos de los problemas que deben resolverse en el futuro de la investigación del cannabis medicinal. Se necesita estudiar más para poder encontrar una manera estandarizada de testar el cannabis y, una vez esta sea logrado, los investigadores podrán comparar resultados, propulsando la investigación y el uso terapéutico de la planta de Cannabis.

Por último pero no menos importante, está la cuestión económica. La financiación para la investigación del cannabis medicinal es limitada en muchos países y se estima que el precio de un solo estudio (desde la idea hasta la aprobación) puede llegar al billón de dólares. Muchos estudios están financiados por el gobierno o filántropos, pero hay múltiples niveles de financiación que se necesitan durante todo el curso del estudio. Hacia el final, usualmente el dinero proviene de farmacéuticas o laboratorios químicos, pero en este caso, ¿qué farmacéutica gastaría dinero en una sustancia que no puede patentar o que potencialmente podría convertir su producto en obsoleto? Mientras el ruido alrededor del cannabis medicinal continúa creciendo, más y más sociedades para la investigación del cannabis medicinal se están creando para recaudar fondos y lograr que se realizan más estudios sobre los cannabinoides.

El cannabis medicinal y sus propiedades como un tratamiento alternativo están creciendo, pero la única manera de saber si el cannabis tiene propiedades medicinales es mediante la investigación. Por lo tanto, incrementar la investigación del cannabis medicinal también implica destruir las barreras que impiden llevarlo a cabo.

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Problemas en la investigación del Cannabis medicinal
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Problemas en la investigación del Cannabis medicinal
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El futuro de la investigación del cannabis medicinal es prometedor pero existen muchas trabas y problemas que ralentizan el conocimiento sobre los beneficios terapéuticos del cannabis.
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