Los opioides son analgésicos que tienen un efecto supresor del dolor en los receptores opioides. Estos receptores se encuentran principalmente en el sistema nervioso central, que está anclado en el cerebro y en la médula espinal.

En estas áreas, los opioides suprimen la transmisión y el procesamiento de estímulos dolorosos. Por un lado, los opiáceos a menudo se utilizan para el dolor agudo, por ejemplo, después de cirugías o lesiones graves. Por otro lado, los opioides a menudo se usan para tratar el dolor crónico.

Aunque el uso de opiáceos puede ser muy efectivo, también presenta una serie de riesgos ya que son eufóricos y tienen efectos ansiolíticos, además de que pueden ser adictivos. Además, los opiáceos pueden provocar efectos secundarios negativos tales como náuseas y vómitos, estreñimiento y daño hepático.

Estudios sobre opioides y cannabis medicinal

Ha habido varios estudios en el pasado que han argumentado que el cannabis también tiene propiedades analgésicas y podría ser un tratamiento alternativo para los pacientes con dolor. Un estudio de la Universidad de Nuevo México (EE. UU.) investigó cómo el cannabis puede reducir la absorción de opiáceos en pacientes con dolor. En el estudio, 37 pacientes con dolor, inscritos en el Programa de Cannabis Medicinal (MCP, por sus siglas en inglés), se compararon con 29 pacientes que no estaban inscritos en dicho programa. Los pacientes también fueron tratados con cannabis, en contraste con el grupo de control. Durante un período de 21 meses, los investigadores observaron la prescripción de opioides a los pacientes.

Se encontró que los pacientes con MCP usaron menos opioides después de llevar un año inscritos en el programa, que aquellos que no participaron. Mientras la mayoría de pacientes redujo su dosis de opiáceos, mientras que otros dejaron de usar opioides por completo. Esto finalmente tuvo un efecto positivo en la calidad de vida de los pacientes, que también experimentaron mejoras en su “vida social”, su nivel de actividad y su concentración. Por otro lado, solo hubo efectos secundarios menores por tomar cannabis.

En base a estos hallazgos, los autores concluyeron que existe una relación entre la inclusión de pacientes en el MCP y su disminución en el consumo de opioides, así como la mejora en su calidad de vida. Por lo tanto, piden “una mayor investigación sobre el cannabis como una alternativa potencial a los opiáceos recetados para el tratamiento del dolor crónico”.