Es bien sabido que la resistencia a los antibióticos es una preocupación sanitaria prioritaria en todo el mundo. Es necesario buscar terapias alternativas, pero ¿puede que la búsqueda haya llegado a su fin? Un estudio reciente ha revelado el potencial antibiótico del cannabigerol (CBG).

La resistencia a los antibióticos: un problema mundial

Los organismos resistentes a los antimicrobianos se han extendido por todo el mundo y a veces incluso han llegado a ser fatales. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó al Staphylococcus aureus (SARM) en su lista de las bacterias más problemáticas, ya que es resistente a todos los antibióticos B-lactámicos conocidos.

¿Se puede utilizar el cannabis como antibiótico?

Ya se han realizado numerosos estudios sobre la eficacia del cannabis en los tratamientos de la epilepsia, la enfermedad de Parkinson, la analgesia, la esclerosis múltiple, el síndrome de Tourette y otras enfermedades neurológicas. Sin embargo, la investigación sobre las propiedades antibacterianas del cannabis ha sido mínima e insuficiente… hasta hoy.

En el citado estudio, los cannabinoides demostraron su propiedad antibacteriana al impedir que el SARM formara biopelículas e incluso erradicar las biopelículas realizadas. Éstas permiten que la bacteria se proteja del ambiente dañino como los antibióticos. En general, el cannabigerol es el principal cannabinoide en cuestión, ya que ha demostrado una mayor eficacia por encima de otros cannabinoides, como el THC o el CBD, en bacterias gram-positivas y gram-negativas.

Por tanto, la probabilidad de que el cannabis pueda ser utilizado como antibiótico es sumamente alta.

Efectos del CBG

Bacterias Gram positivas

La bacteria grampositiva SARM contiene una formación de biopelícula altamente estructurada (capa exterior) y se considera un factor nocivo importante que influye en su persistencia tanto en el medio ambiente como en el organismo anfitrión. Suelen estar asociadas a una mayor resistencia a los compuestos antimicrobianos y normalmente son menos susceptibles a los factores inmunológicos del huésped.

En el estudio, cinco de los principales cannabinoides (CBC, CBD, CBG, CBN y THC) reprimieron la formación de biopelículas de SARM que se correlacionaban con la actividad antibacteriana, en la que el CBG exhibía la actividad más potente de las películas de antibióticos.

Otro desafío en el tratamiento de las infecciones por SARM es la formación de subpoblaciones «persistentes» inactivas que no crecen y que muestran altos niveles de tolerancia a los antibióticos. Una vez más, el CBG fue el cannabinoide más potente contra los persistentes, mientras que la oxacilina y la vancomicina, antibióticos tradicionales, no fueron eficaces en concentraciones que de otro modo matan a las células que se dividen activamente. Sorprendentemente, el CBG erradicó una población de persistentes de SARM por debajo del umbral de detección a los 30 minutos de tratamiento.

El CBG es también un no-psicotrópico y no-sedante que es un componente en la medicina que es de alto interés terapéutico. En general, el experimento mostró la capacidad del CBG para reprimir la formación de biopelículas, erradicar las biopelículas realizadas y erradicar las células persistentes. Los resultados se ven favorecidos frente a los antibióticos convencionales para estas cepas resistentes a múltiples fármacos, ya que sugerían tasas muy bajas de resistencia para el CBG, una propiedad muy deseable para un antibiótico.

Bacterias Gram negativas

El CBG también ha demostrado ser eficaz contra los organismos gram negativos, ya que la membrana exterior está permeabilizada (a diferencia de la biopelícula de la bacteria gram positiva), donde el CBG puede actuar sobre la membrana interior.

El estudio ha demostrado que el CBG, en combinación con la polimixina B, un antibiótico tradicional para las infecciones gram negativas, inhibió el crecimiento de patógenos gram negativos prioritarios como A. baumannii, E. coli, Klebsiella pneumoniae y Pseudomonas aeruginosa. También demostraron que la sinergia era evidente, lo que sugería la posibilidad de una terapia de combinación de los cannabinoides con la polimixina B contra las bacterias Gram negativas.

En general, estos resultados sugieren que los cannabinoides se enfrentan a una barrera de permeabilidad en las bacterias Gram-negativas, e implican que los cannabinoides inhiben un proceso bacteriano presente en los patógenos Gram-negativos, probablemente común al de los patógenos Gram-positivos. [1]

Otros efectos del CBG

En estudios anteriores sobre los efectos del CBG, ya se han hecho varios descubrimientos sobre su viabilidad. Algunos de estos estudios incluyen sus efectos sobre la presión intraocular (PIO), que puede tratar el glaucoma, así como sus efectos sobre la enfermedad de Huntington.

Diferentes efectos oculares del THC y el CBG

En un estudio entre una variedad de especies, incluyendo conejos, perros, monos y hombres, el THC disminuyó la presión intraocular (PIO) en el gato, lo cual es una cualidad útil para el tratamiento del glaucoma. En otras especies, la reducción de la PIO fue de pequeña magnitud, y se observó un efecto contralateral prominente. El CBG administrado en forma aguda también produjo sólo una modesta reducción de la PIO. El CBG también puede considerarse un cannabinoide potencial que reduce la PIO sin producir psicoactividad, como el THC.

Sin embargo, tanto el THC como el CBG ejercieron efectos similares en el gato. Ninguno de los dos cannabinoides alteró la tasa de formación del humor acuoso dentro del ojo durante el tratamiento crónico. El humor acuoso es un líquido acuoso transparente similar al plasma, pero que contiene bajas concentraciones de proteínas, secretadas por el epitelio ciliar, una estructura que sostiene el cristalino. Sin embargo, tanto el THC como el CBG aumentaron la facilidad de salida del humor acuoso dos o tres veces.

La mayoría de los medicamentos disponibles para el tratamiento del glaucoma actúan suprimiendo la formación de humor acuoso, y en combinación pueden teóricamente suprimir totalmente la formación de nuevo humor acuoso. Por lo tanto, el CBG parece ser relativamente prometedor como agente antiglaucoma que actúa aumentando el drenaje de líquido del ojo.

En general, el CBG apunta a ser un potencial cannabinoide capaz de reducir la PIO sin producir psicoactividad.[2]

Propiedades neuroprotectoras del CBG en la enfermedad de Huntington 

La enfermedad de Huntington es un trastorno neurodegenerativo hereditario caracterizado por anormalidades motoras, disfunción cognitiva y síntomas psiquiátricos. La causa principal de la enfermedad es una mutación en el gen de la huntingtina, que consiste en una expansión repetida de trillizos CAG traducida en un tracto poliglutamínico anormal en la porción aminoterminal de esta proteína que se vuelve tóxica para las subpoblaciones neuronales estriatales y corticales.

En un estudio en modelos de ratones desarrollado para estudiar la enfermedad de Huntington, el CBG parece tener un perfil neuroprotector prometedor para el tratamiento de la enfermedad de Huntington. Esto ya se ha investigado con otros fitocannabinoides por separado o en combinación. Sin embargo, el CBG parece ser particularmente activo contra la disfunción mitocondrial, la activación de la calpaína y la lesión oxidativa causada.

También estaba activo en los modelos de ratones, pero con un efecto sólo moderado, por lo que es posible que necesite ser combinado con otro fitocannabinoide para potenciar sus efectos terapéuticos.[3]

Conclusión

Esto revela el potencial antibiótico oculto en el cannabis. Todos los hallazgos muestran que los cannabinoides son pistas prometedoras para el desarrollo de los antibacterianos, y merecen ser estudiados y optimizados. Incluso muestra su utilidad para otras enfermedades. Sin embargo, es necesario dedicar más investigación a estos hallazgos para combatir la resistencia a los antibióticos.

[1] Maya A. Farha, et alt (2020) ‘Uncovering the Hidden Antibiotic Potential of Cannabis’, American Chemical Society, pp.

[2] COLASANTI, B. K. (1990). A Comparison of the Ocular and Central Effects of Δ9-Tetrahydrocannabinol and Cannabigerol. Journal of Ocular Pharmacology and Therapeutics, 6(4), 259–269.

[3] Valdeolivas, S., Navarrete, C., et alt (2014). Neuroprotective Properties of Cannabigerol in Huntington’s Disease: Studies in R6/2 Mice and 3-Nitropropionate-lesioned Mice. Neurotherapeutics, 12(1), 185–199.