Los analgésicos más comunes y convencionales que se recetan en todo el mundo son los opioides. Pueden actuar sobre cuatro tipos de receptores endógenos en nuestro cuerpo llamados mu (μ), delta (∂) y kappa (k). En general, los opiáceos son una manera segura y efectiva de aliviar el dolor si se usan solo en períodos cortos de tiempo.

Como los opiáceos producen euforia y alivio del dolor tienen un alto potencial adictivo que puede hacer que los usuarios dependan de ellos. Hay muchos efectos secundarios negativos ante una exposición a largo plazo de los opioides, como náuseas y vómitos, estreñimiento y daño hepático. En casos extremos, si se produce un abuso de opioides a largo plazo pueden incluso provocar la muerte.

¿Hay alguna alternativa a los opioides?

Debido a los efectos secundarios y al hecho de que hay un alivio inadecuado de los enfoques actuales para las personas que albergan una serie de enfermedades o síntomas crónicos debilitantes (Madras, 2015), las personas han estado buscando medicamentos alternativos que puedan tomarse durante largos períodos de tiempo.

En los últimos años, los investigadores han descubierto que el cannabidiol (CBD) podría ser una alternativa válida y afectiva al uso de opiaceos. El CBD es un componente no psicoactivo y el segundo cannabinoide más importante que se encuentra en la planta de marihuana. Una vez que se ingiere CBD, interactúa con su sistema endocannabinoide, modulando el apetito, el estado de ánimo, la memoria y la resistencia al dolor.

El CBD es un fármaco pleiotrópico (Castillo et al, 2010) lo que significa que tiene muchos efectos en muchas vías moleculares diferentes. Si el CDB se ingiere a una concentración lo suficientemente alta, activa el receptor de serotonina 5-HT1A (hidroxitriptamina), lo que produce un efecto antidepresivo. Este receptor participa en muchos procesos biológicos y neurológicos, como la ansiedad, la adicción, el apetito, la percepción del dolor…

¿Qué se puede hacer?

El cannabidiol se ha convertido en una alternativa tan popular que las compañías farmacéuticas han creado medicamentos y pastillas que son químicamente similares al CBD, pero aún no está al alcance de todo el mundo y, en ocasiones, su precio es elevado.

Usar al mismo tiempo CBD y opioides puede crear un efecto de sinergia que puede permitir una reducción (en algunos casos incluso un reemplazo) de la dosis opioide prescrita. En este sentido, aunque se necesita investigar más para evaluar los efectos secundarios a largo plazo de tomar CBD, lo que se sabe a ciencia cierta es que el efecto medicinal de este cannabinoide es prometedor (Bergamaschi MM et al, 2017)

 

Referencias

Bertha K. Madras. (2015). Update of Cannabis and its medical use. Belmont, MA: World Health Organisation

Castillo A., Tolón M. R., Fernández-Ruiz J., Romero J., Martínez-Orgado J. (2010). The neuroprotective effect of cannabidiol in an in vitro model of newborn hypoxic-ischemic brain damage in mice is mediated by CB2 and adenosine receptors. Neurobiol. Dis. 37, 434–440.

Bergamaschi MM, e. (2011). Safety and side effects of cannabidiol, a Cannabis sativa constituent. Curr Drug Saf. 2011 Sep 1;6(4):237-49.