Las reformas en la legislación de varios países en relación al consumo de cannabis terapéutico han provocado cambios en la forma de ver y aceptar el valor de la planta como terapia alternativa.

Este cambio es especialmente importante en algunos de los estados de Estados Unidos, donde ya hay médicos que prescriben cannabis terapéutico en vez de otros medicamentos para el tratamiento de patologías como la ansiedad, las depresiones o el dolor crónico. Esto es debido a que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) han emitido pautas federales sobre el uso a largo plazo de opiáceos, señalando que puede haber consecuencias negativas no deseadas asociadas con la reducción de su consumo, como el cambio a la heroína. El cannabis sería una alternativa para pacientes con dolor crónico, pues les ayudaría a reducir el consumo de dichos opiáceos.

Varios estudios sugieren que, cuando se usan conjuntamente con opiáceos, los cannabinoides conducen a un mayor alivio del dolor, lo que resulta en una reducción en el consumo de opiáceos y, por ende, sus efectos secundarios. Además, el cannabis terapéutico puede prevenir el desarrollo de la tolerancia a los opiáceos e, incluso, puede acelerar la analgesia después de que una dosificación anterior se haya vuelto ineficaz[1].

En 2015 ya se había investigado si el cannabis medicinal podía sustituir analgésicos que, tras un consumo prolongado, pudieran causar adicción o sobredosis. Los resultados demostraron que la reducción en el consumo de opiáceos era real. Cabe destacar que esto no sólo se produce cuando los usuarios son terapéuticos: el uso de opiáceos con fin recreativo también disminuye cuando el cannabis medicinal es legal[2].

Estos y otros estudios anteriores son los que han hecho que el Journal of Pain Research haya publicado a principios de 2017 un estudio que investigaba si el uso de cannabis terapéutico había cambiado el consumo de otros medicamentos por parte de los pacientes. El equipo investigador analizó datos sobre la frecuencia de sustitución de fármacos recetados por cannabis medicinal, teniendo en cuenta características sociodemográficas, medicamentos recetados, políticas en relación a la legalidad del cannabis y las calificaciones mundiales de calidad de vida.

Los resultados determinaron que, en la mayoría de casos, había dos sustituciones de fármacos por paciente. Las clases de fármacos que fueron más sustituidos fueron los narcóticos u opioides (35,8%); los ansiolíticos o benzodiacepinas (13,6%) y los antidepresivos (12,7%). Asimismo, en las conclusiones también se recoge que, de todas las dolencias por las que se preguntó (dolor, ansiedad y depresión), el dolor es la patología por la que se sustituyen más otros medicamentos por cannabis[3].

Pese a que todavía es pronto para afirmar nada, parece ser que el cannabis terapéutico podría ser útil para sustituir fármacos que puedan provocar efectos secundarios o ser dañinos para la salud. Saber que, como mínimo, puede reducir las dosis de otros medicamentos da esperanzas para poder seguir investigando sobre el cannabis terapéutico.

[1] Lucas, P. (2012). Cannabis as an adjunct to or substitute for opiates in the treatment of chronic pain. Journal of psychoactive drugs, 44(2), 125-133.

[2] Powell, D., Pacula, R. L., & Jacobson, M. (2015). Do Medical Marijuana Laws Reduce Addictions and Deaths Related to Pain Killers? (No. w21345). National Bureau of Economic Research.

[3] Corroon Jr, J. M., Mischley, L. K., & Sexton, M. (2017). Cannabis as a substitute for prescription drugs–a cross-sectional study. Journal of pain research, 10, 989.

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*Este post se ha realizado en base a investigaciones existentes hasta la fecha de publicación del artículo. Debido al incremento de estudios en torno al cannabis medicinal, la información expuesta puede variar a lo largo del tiempo e iremos informando en posteriores escritos.