La hepatitis C se encuentra en los afectados por una inflamación hepática causada por el virus de la hepatitis C (VHC). Por otro lado, también el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es conocido porque ataca al sistema inmunitario de la persona afectada y puede causar SIDA.

Tanto el VIH como la hepatitis C pueden transmitirse a través de la sangre. Debido a que las vías de transmisión de estas enfermedades son similares, a menudo hay personas que tienen al mismo tiempo VIH y hepatitis C. De hecho, se estima que aproximadamente 200.000 personas en Europa sufren ambas infecciones simultáneamente.

El papel del cannabis en el desarrollo de un hígado graso

Los pacientes que están infectados con estos virus tienen un mayor riesgo de desarrollar un hígado graso. A pesar de que existen estudios que hace tiempo indicaron que el cannabis tiene un efecto negativo en los pacientes coinfectados por VIH y VHC, una nueva investigación muestra lo contrario. Según este estudio, el cannabis podría reducir las posibilidades de desarrollar un hígado graso (esteatosis hepática) en pacientes coinfectados por VIH y VHC[1].

En el desarrollo de un hígado graso, las gotas de grasa se acumulan en el hígado del paciente. Esto se debe a que el hígado tiene que lidiar con una mayor cantidad de contaminantes de lo habitual y ya no puede reducirlos. Dependiendo de la gravedad del grado de degeneración grasa, se puede diferenciar en hígado graso leve, moderado o severo.

Un hígado graso puede tener efectos bastante inespecíficos. Los síntomas pueden incluir pérdida de apetito, fatiga, debilidad y náuseas. Además, los pacientes pueden sufrir hinchazón y una sensación de presión en el abdomen superior derecho. En casos extremos, si un hígado graso no se detecta a tiempo, esta condición puede conducir a la cirrosis. El tejido hepático se destruye y el hígado se cicatriza y se encoge. En la etapa final, el hígado ya no puede realizar sus tareas, lo que lleva a la insuficiencia hepática y la muerte.

Investigadores del INSERM en Marsella (Francia) descubrieron, en un estudio con 838 pacientes, que los pacientes que estaban infectados con VIH y hepatitis C y que consumían cannabis diariamente se vieron menos afectados por un hígado graso. En el grupo de estudio, el 40.1% de los pacientes con VIH y hepatitis C tenían un hígado graso. De estos, el 14% consumió cannabis a diario, el 11.7% de manera regular y el 74% a diario o solo ocasionalmente. En aquellos con consumo diario de cannabis, se encontró una frecuencia reducida de hígado graso. A partir de esto, los investigadores concluyeron que “el consumo diario de cannabis puede ser un factor protector contra el desarrollo de un hígado graso en pacientes coinfectados por VIH y VHC”.

Estos resultados demuestran el potencial del cannabis para tratar un hígado graso en pacientes con VIH/VHC. Sin embargo, se necesitan más estudios para demostrar la eficacia del cannabis en el tratamiento de esta enfermedad.

[1] Nordmann, S. et alt. Daily cannabis and reduced risk of steatosis in human immunodeficiency virus and hepatitis C virus-co-infected patients (ANRS CO13-HEPAVIH). J Viral Hepat. 2018 Feb;25(2):171-179

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