Recuerdo cuando entré por primera vez en el mundo del cannabis medicinal. Apenas podía pronunciar la palabra cannabinoide, por no hablar de la diferencia entre dos de sus principales constituyentes: el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). Pero para tener una buena oportunidad de disfrutar de los beneficios terapéuticos de la planta de cannabis, es importante entender no solo cómo difieren el THC y el CBD, sino también cómo estos cannabinoides a menudo se complementan entre sí.

El cannabis y los cannabinoides son complejos. Si pensabas que el cannabis era una planta simple que solo le da “subidón” a la gente, es hora hacerte un nuevo planteamiento. De hecho, el cannabis provoca una compleja interacción de moléculas activas que juntas crean algunos efectos extremadamente terapéuticos en el cuerpo.

Hay un grupo de moléculas orgánicas llamadas cannabinoides que solo se encuentran en la planta de cannabis. El primer cannabinoide, cannabinol, fue aislado en el siglo XIX, dilucidado en la década de 1930 por RS Cahn, y sintetizado en el laboratorio por Roger Adams en 1940.

El THC fue extraído por primera vez del cannabis en 1963por Wollner, Matchett, Levine y Loewe. Tanto el CBD como las estructuras del THC fueron dilucidadas por el pionero israelí en la investigación de cannabinoides, Raphael Mechoulam, en 1964.

Hoy en día los científicos creen que hay 144 cannabinoides, aunque es bastante probable que este número aumente. A los cannabinoides se suman más de 120 terpenos que dan a la planta su aroma distintivo, y unos 20 flavonoides diferentes responsables del color, muchos de los que tienen beneficios terapéuticos por derecho propio.

THC

La mayoría de la gente asocia el cannabis con las drogas. Es por eso que en las primeras investigaciones los científicos centraron su atención en comprender qué compuestos de la planta causan este efecto psicoactivo. Con el descubrimiento del THC, el componente psicoactivo de la planta, encontrar la respuesta. A partir de ahí, había que entender por qué el THC afecta a los humanos de esta manera.

A mediados de la década de 1980, los investigadores descubrieron una clase de receptores en nuestros cerebros y en el sistema nervioso central a los que llamaron receptores endocannabinoides CB1. Al unirse parcialmente con estos receptores, se encontró que el THC causa los efectos negativos asociados con fumar cannabis (desorientación/confusión, aumento del apetito, dificultad de movimiento y pérdida de memoria a corto plazo).

De hecho, en un experimento, un joven Raphael Mechoulam dio a 5 amigos en una fiesta porciones de pastel dosificadas con exactamente la misma cantidad de THC (10mg). Observó con interés cómo un beneficiario no se sentía drogado pero no podía dejar de hablar, la esposa de Mechoulam se sentía bastante «soñadora» y un amigo tuvo un ataque de ansiedad. Estaba claro entonces que la psicoactividad del THC afecta a las personas de diferentes maneras.

Desde el descubrimiento de los receptores CB1, se ha reconocido otra clase (CB2) en las células inmunitarias, con las que el THC también se une parcialmente. La activación de los receptores CB2 tiende a tener un efecto antiinflamatorio.

Debido a que el cannabis ha sido clasificado como una sustancia de la Lista 1 sin beneficio médico y susceptible de abuso, muchas investigaciones científicas se han dedicado a estudiar sus peligros, como el riesgo de psicosis. Sin embargo, esto está perjudicando mucho al THC y al cannabis desde una óptica terapéutica y medicinal, ya que el compuesto parece ayudar a aliviar los síntomas de una gran cantidad de afecciones aparentemente no relacionadas.

Esto puede ser debido a que el THC estimula el sistema endocannabinoide (ECS, por sus siglas en inglés), que comprende no solo los receptores endocannabinoides (CB1 y CB2), sino también los cannabinoides fabricados por el cuerpo (por ejemplo, anandamida y 2-AG), además de las enzimas responsables de su degradación. El ECS se ha denominado un regulador homeostático, lo que significa que aporta equilibrio a todos los sistemas y funciones del cuerpo. Esto podría explicar por qué los pacientes que usan cannabis que contiene THC encuentran alivio para afecciones tan variadas como el glaucoma, las enfermedades neurodegenerativas, el dolor, la espasticidad, el control motor y los trastornos del estado de ánimo.

Los dos primeros medicamentos sintéticos a base de THC (Marinol y Nabilone) en el mercado han sido aprobados para tratar náuseas y vómitos intratables inducidos por la quimioterapia y caquexia (pérdida de peso extrema), también debido a cáncer o enfermedades como el VIH/SIDA. Estas drogas sintéticas de THC solas no son bien toleradas debido a su efecto psicoactivo, y la mayoría de los pacientes encuentran mayor alivio tomando cepas dominantes de THC, en lugar del cannabinoide purificado.

CBD

En los últimos 5 años, el CBD (Cannabidiol) ha pasado de ser un compuesto de cannabis del que apenas se habla a ser la palabra de moda para la salud. No tóxica por naturaleza, el primer momento del CBD en la ciencia se remonta a 1980, de nuevo en los laboratorios de Raphael Mechoulam. Les dio CBD a 8 pacientes con epilepsia durante cuatro meses. 4 de los pacientes no experimentaron casi ninguna convulsión durante el ensayo y 3 experimentaron otras mejoras significativas. A pesar de los resultados prometedores, el seguimiento de estos estudios en pacientes tardó otros 25 años.

Sin embargo, un momento clave en la historia del cannabis medicinal cambió el curso de la historia del CDB para siempre. Una niña pequeña llamada Charlotte Figi con la rara enfermedad epiléptica, el síndrome de Dravet, fue presentada en el documental de CNN Weed. Sufriendo cientos de convulsiones a la semana, Charlotte no respondía a la medicación anticonvulsiva convencional, y había quedado gravemente dañada del cerebro por las convulsiones agresivas que sufría. Sin nada que perder, sus padres le dieron a Charlotte un extracto de cannabis rico en CBD que contenía solo trazas de THC. Y en lo que parecía un milagro médico, sus ataques se redujeron dramáticamente. Cuando el mundo vio la historia de Charlotte, los padres desesperados de niños con epilepsia intratable siguieron su ejemplo, dando también a sus hijos aceite con CBD. Estos informes anecdóticos y positivos para los efectos anticonvulsivos del CBD han sido respaldados desde entonces en el laboratorio, y GW Pharmaceuticals ha obtenido recientemente la aprobación de la FDA y la EMA para su solución oral purificada del CBD en niños con síndrome de Dravet y Lennox-Gestaut resistentes a los medicamentos.

Pero, ¿cómo funciona el CDB? Los científicos lo describen como un compuesto «promiscuo» porque activa múltiples clases de receptores. Esto incluye los receptores de serotonina 5-HT1A (hidroxitriptamina) que explican potencialmente su efecto general contra la ansiedad, los receptores TRPV1 que pueden influir en la percepción del dolor y los PPAR (receptores activados por proliferadores de peroxisomas) que, al activarse, pueden tener un efecto antiproliferativo y apoptótico en determinadas células cancerosas.

Curiosamente, el CBD tiene una afinidad de unión muy pobre con los dos principales receptores endocannabinoides. Sin embargo, se cree que la administración de CBD causa un aumento en los niveles de anandamida, aunque el mecanismo exacto aún no está claro. Se sugiere que inhibiendo la enzima (amida de ácido graso hidrolasa) responsable de romper la anandamida en el cuerpo, el CBD puede fortalecer indirectamente lo que se conoce como tono endocannabinoide, que es de beneficio terapéutico potencial para las condiciones relacionadas con la deficiencia de endocannabinoides como las migrañas, el SII y la fibromialgia.

Además de no ser intoxicante, el CDB no corre ningún riesgo de adicción y se tolera bien con relativamente pocos efectos secundarios, algo reconocido por la OMS en su reciente informe.

THC y CBD: beneficios terapéuticos compartidos

Los cannabinoides como fármacos anticancerígenos es una de las áreas más interesantes de la investigación médica del cannabis. Gracias al trabajo pionero de los laboratorios de Manuel Guzmán y Cristina Sánchez de la Universidad Complutense de Madrid, ahora sabemos que el THC muestra una prometedora actividad antitumoral en células de glioma humano. Al activar los receptores CB1 en las células cancerosas, el THC aumenta los niveles de ceramida, induciendo la muerte de las células cancerosas, también conocida como apoptosis.

Por otro lado, se ha descubierto que el CBD tiene efectos anti-metastásicos en el cáncer de mama al inhibir la expresión del gen Id-1, y también se ha observado que la administración de la CBD reduce el crecimiento tumoral al interrumpir su suministro de sangre.

Una línea de investigación actual está examinando el potencial terapéutico de combinar el THC y el CBD como un medicamento contra el cáncer de varios frentes. El CBD no solo disminuye la psicoactividad causada por el THC, ampliando la ventana terapéutica, sino que los estudios sugieren que el uso conjunto de THC y CBD potencia el efecto antitumoral general. GW Pharma ha realizado un ensayo de fase I/II no publicado con Sativex (1:1 THC/CBD) en pacientes con glioblastoma junto con su tratamiento de quimioterapia estándar con resultados prometedores.

El THC y el CBD también son considerados como neuroprotectores, gracias a su acción antiinflamatoria y antioxidante compartida. Como resultado, ambos cannabinoides están siendo investigados para enfermedades neurodegenerativas como el parkinson y el alzheimer, ambos en fase de mejorar sus síntomas y potencialmente disminuir la velocidad de las enfermedades en sí.

Combinando el THC y el CBD en el cannabis medicinal

Entender los matices de las combinaciones de THC/CBD es algo que solo los médicos más experimentados entienden, e incluso entonces no es una ciencia exacta. Todos reaccionamos de manera diferente ante el cannabis, por lo que lo siguiente solo debe tomarse como guía.

Se anima a los pacientes a que escuchen su cuerpo y a que estén atentos a cualquier signo de efectos secundarios no deseados que deban ser notificados al médico que los prescriba (si tiene la suerte de tener uno). Para esta guía, estamos utilizando las proporciones de THC/CBD utilizadas por un importante productor europeo de aceites de cannabis medicinal.

20% THC:1% CBD

Normalmente cepas altas de THC se toman para el dolor crónico, el insomnio, el dolor nervioso, el estrés, los espasmos musculares, el cáncer y la depresión.

6% THC:8% CBD

Esta proporción moderadamente equilibrada de THC/CBD es popular para el insomnio, el dolor nervioso, los espasmos, el cáncer y la EM.

1% THC:9% CBD

Los aceites de cannabis ricos en CBD se prescriben comúnmente para la epilepsia, y los pacientes sin tratamiento previo con cannabis.

Los científicos están adquiriendo nuevos conocimientos sobre cómo los cannabinoides THC y CBD y otros compuestos clave del cannabis que afectan a nuestros cuerpos, paliando los síntomas de muchas enfermedades. Si usted está considerando usar cannabis medicinal, siempre es aconsejable buscar el consejo de un médico clínico experimentado en cannabis para encontrar la combinación y dosis correcta de cannabinoides para usted.

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THC y CBD: ¿Cuál es la diferencia entre ambos cannabinoides?
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THC y CBD: ¿Cuál es la diferencia entre ambos cannabinoides?
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Antes de iniciar un tratamiento con cannabinoides, es importante conocer los más importantes: THC y CBD. ¿Qué los hace diferentes y qué comparten estos cannabinoides?
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