Hace 40 años se empezó a investigar sobre la creación de cannabinoides sintéticos para evaluar su posible uso clínico para enfermedades como la esclerosis múltiple y el VIH / SIDA, así como un paliativo para las personas con cáncer que llevan a cabo un tratamiento con quimioterapia.

La investigación fue dirigida por John Huffman y en el transcurso de 20 años, Huffman y su equipo crearon más de 450 cannabinoides sintéticos para estudiar el efecto del cannabis en diferentes enfermedades sin tener que lidiar con las legalidades del uso de la marihuana real. Finalmente, descubrieron más sobre las enfermedades que estaban investigando que sobre la creación de cannabinoides sintéticos seguros.

 

Peligros de los cannabinoides sintéticos

Hay muchas razones por las que estos cannabinoides sintéticos se consideran peligrosos, algunos de los cuales discutiremos en este artículo.

  1. No es cannabis: los cannabinoides sintéticos nunca deben confundirse con el cannabis. Aunque comparten compuestos moleculares similares, no es lo mismo. Estos cannabinoides creados en los laboratorios están compuestos por diferentes sustancias químicas diseñadas para interactuar con los receptores de cannabinoides en el cerebro, imitando así el efecto del componente principal de la marihuana, el tetrahidrocannabinol (THC).
  2. Es más fuerte: los cannabinoides sintéticos son mucho más fuertes que el cannabis orgánico. Se cree que, aunque imita al THC, se une con mayor fuerza y también puede unirse a otros receptores con los que el THC normalmente no interactuaría (Kemp A et al., 2016).
  3. Los síntomas de fumar cannabinoides sintéticos pueden ser increíblemente severos. Los efectos secundarios pueden incluir desde náuseas y diarrea hasta arritmias cardíacas, convulsiones, depresión e incluso la muerte. El tratamiento de las sobredosis se vuelve increíblemente difícil debido a la cantidad de síntomas que pueden presentarse. Por otra parte, debido a que cada nuevo lote de cannabinoides sintéticos que se lanzan al mercado son diferentes, el tratamiento también es único para cada caso.
  4. Siempre están cambiando: los fabricantes de estos cannabinoides siempre se mantienen un paso por delante de las autoridades. Por este motivo, estas drogas continúan siendo una epidemia fuerte. Cada vez que se prueban y se prohíben los cannabinoides sintéticos, los fabricantes cambian un poco las fórmulas químicas y vuelven a lanzarlas con el mismo u otro nombre. Para cuando las autoridades logran probar y prohibir las nuevas fórmulas químicas, los fabricantes vuelven a presentar novedades. Debido a estos constantes cambios en la composición de los cannabinoides sintéticos, resulta muy complicado para las autoridades detectar estos químicos en una prueba de drogas en la orina. Si no saben qué buscar, ¿cómo pueden encontrarlo?
  5. Es tóxico, peligroso y no está regulado: Como decíamos, las sustancias químicas presentes en los cannabinoides sintéticos cambian constantemente. Esto provoca ue las agencias de regulación y pruebas de drogas puedan seguir este ritmo. La mayoría de los productos químicos utilizados nunca se han probado en laboratorio en animales o humanos y la cantidad utilizada en el producto final es desconocida y no está regulada.
  6. Es atractivo y fácil de obtener: como no pueden ser regulados, se puede vender en cualquier lugar. Además, se puede producir a granel y su precio suele ser bajo yo.
  7. Es altamente adictivo: no se han realizado suficientes investigaciones sobre los efectos secundarios a largo plazo de estos cannabinoides sintéticos. Sin embargo, lo que se sabe hasta ahora es que puede ser altamente adictivo tras un uso prolongado. Los síntomas de abstinencia pueden surgir después de unas pocas horas de consumo. Algunas personas que han pasado por la adicción y los síntomas de abstinencia dicen que es similar a la heroína y el crack (Perraudin F., 2017).

Debido a la falta de investigación en esta área, los científicos y los médicos deben trabajar con estudios de casos (Seely K., et al., 2014). Lo que han encontrado es que cada caso es muy diferente e impredecible, lo que también se suma a la dificultad del tratamiento para las dosis excesivas y la rehabilitación.

Con todos los datos mencionados en este artículo, no es de extrañar que algunos países, como por ejemplo Estados Unidos, estén trabajando en una legislación que prohíba los cannabinoides sintéticos.

 

Referencias

Kemp, A., Clark, M., Dobbs, T., Galli, R., Sherman, J. and Cox, R. (2017). Top 10 Facts You Need to Know About Synthetic Cannabinoids: Not So Nice Spice

Perraudin, F. (2017). ‘It’s worse than heroin’: how spice is ravaging homeless communities

Seely, K., Lapoint, J., Moran, J. and Fattore, L. (2012). Spice drugs are more than harmless herbal blends: A review of the pharmacology and toxicology of synthetic cannabinoids. Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry, 39(2)

Wiley, J., Marusich, J., Huffman, J., Balster, R. and Thomas, B. (2011). Hijacking of Basic Research: The Case of Synthetic Cannabinoids

 

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