Hay muchas enfermedades severas que pueden aparecer durante la infancia, como la epilepsia, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, autismo o parálisis cerebral, por mencionar sólo algunas.

Para tratar a estos pacientes, los doctores prueban diversos medicamentos para ver cuál es más efectivo, medicaciones que a menudo provocan efectos secundarios negativos en los niños. Basándose en intentos clínicos e investigación, este artículo explicará cómo el cannabis medicinal podría ayudar de forma totalmente segura a mejorar la infancia de los niños con ciertos padecimientos.

Interacción entre los cannabinoides y la infancia

En primer lugar, es importante entender los efectos de los cannabinoides en los niños. Desde el primer día, los humanos están expuestos a los endocannabinoides (moléculas naturales de cannabis dentro del cuerpo). Un estudio del 2004 descubrió que todos los individuos nacen con receptores cannabinoides, lo que ha llevado a los investigadores a creer que el sistema endocannabinoide juega un papel fundamental en el crecimiento pre y posnatal.

También se ha estudiado que cuando un bebé es amamantado, hay endocannabinoides presentes en la leche materna. Además, los receptores cannabinoides de tipo 1(CB1) han sido directamente relacionados a la acción de mamar, lo cual significa que hay un proceso relacionado entre comida y apetito. Curiosamente, los científicos también han descubierto un mecanismo neuroprotector en el desarrollo posnatal del cerebro. Sin embargo, todos estos componentes no solo están presentes en los niños desde su nacimiento, sino también durante el crecimiento del niño, ayudando en las funciones físicas y sociales.

Epilepsia, autismo, parálisis cerebral y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) son todos desórdenes neurológicos que comprometen la evolución normal del sistema nervioso. Estas disfunciones afectan a la memoria, el autocontrol, habilidades de aprendizaje, problemas con el sueño, dolor crónico, espasticidad, convulsiones, ansiedad social y emociones. Estas complicaciones tienen un impacto vital en el organismo, por ejemplo, si hay hasta 300 convulsiones al día, el cuerpo no madurará adecuadamente ya que está demasiado ocupado combatiendo estos ataques. Además, cuando la calidad del sueño es interrumpida, se produce un nuevo conjunto de problemas. Finalmente, a veces están los casos de una superposición de los síntomas, por decir, que un niño afectado por epilepsia también podría mostrar señales de TDAH.

Uso de los cannabinoides en diferentes edades

Es fundamental tener en cuenta que, debido a las diferencias entre los cerebros pediátricos, adolescentes y adultos, algunos cannabinoides no pueden ser prescriptos para la gente joven. Por ejemplo, el uso del cannabis durante la adolescencia podría dañar la neuroplasticidad (la habilidad de reconectar neuronas cuyas conexiones fueron dañadas), causando deterioro en la memoria y deterioro motor.

Adicionalmente, la evidencia apoya un rol asociativo en promover el inicio de la psicosis. Esta información proviene del consumo de THC (tetrahidrocannabinol), la principal sustancia psicoactiva encontrada en la planta del cannabis. Estudios anteriores sugieren que la adolescencia podría ser un período en el cual el cerebro es susceptible a los efectos del THC. Sin embargo, el segundo cannabinoide más prominente llamado Cannabidiol (CBD) presenta un sinfín de ventajas terapéuticas. Éste ha sido cada vez más estudiado en el campo de la neurología y los hallazgos demuestran que no provoca reacciones psicoactivas ni tampoco deficiencias en las actividades del sistema nervioso.

El CBD atenúa lesiones asociadas con condiciones neurodegenerativas y/o isquémicas. Por otra parte, la neurogénesis positiva (nueva generación de nervios) y la disminución de comportamientos psicóticos, ansiosos y depresivos han sido reportados. Un estudio publicado en el 2010 encontró que el CBD genera nuevas neuronas a lo largo de la edad adulta en ratones, mientras que el THC no tuvo efecto. Los investigadores concluyeron que el CBD podría tener el mismo comportamiento en humanos e incluso más interesante, ningún daño en las habilidades de aprendizaje fue reportado.

La Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente en 2017 que el CBD no parece tener un perfil de dependencia o causar ningún daño, lo cual significa que no conlleva riesgos para la salud y tiene un bajo potencial de abuso. En cuanto al uso en la medicina pediátrica, el CBD no es psicoactivo, esto significa que no produce la sensación de euforia o la sensación de embriaguez, así como aquellas causadas por el THC.

En los países que tienen una reforma de cannabis médico, el CBD es sólo prescrito durante la infancia si todas las otras terapias han fallado. El CBD también ha mostrado reducir las convulsiones, el dolor, el insomnio, el estrés y la ansiedad. En resumen, con todas estas increíbles premisas, éste podría ser un recurso muy útil para pacientes jóvenes que sufren de trastornos del neurodesarrollo.

Es verdad que se necesita más investigación, sin embargo, considerando la abundancia de los receptores cannabinoides en los tejidos nerviosos, los diferentes cannabinoides son una buena opción como tratamiento para los niños durante la infancia, ya que los remedios convencionales dejan mucho que desear.

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*Este post se ha realizado en base a investigaciones existentes hasta la fecha de publicación del artículo. Debido al incremento de estudios en torno al cannabis medicinal, la información expuesta puede variar a lo largo del tiempo e iremos informando en posteriores escritos.

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Cannabinoides en la infancia
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Nacer con un trastorno incurable y encontrar el tratamiento correcto para los síntomas lo antes posible es clave. Un tratamiento con cannabinoides podría ser la respuesta para miles de niños que sufren diferentes padecimientos durante su infancia.
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