El potencial terapéutico del cannabis ha llamado la atención de la comunidad científica, que en los últimos decenios ha intensificado sus investigaciones para desvelar los secretos de esta planta, especialmente todo lo relacionado con el cannabidiol (CBD).

Este cannabinoide no psicoactivo del cannabis, considerado uno de los componentes más interesantes por muchos científicos, tiene muchas propiedades que lo convierten en una alternativa real a algunos tratamientos tradicionales.

En los últimos años, los tratamientos basados en el CBD han sido muy exitosos con personas que sufren patologías cuyos tratamientos tradicionales ya no son suficientes.  Por lo tanto, surgen varias preguntas: ¿Se puede tomar CBD con otros medicamentos? ¿Puede sustituir el CBD a las medicinas sintéticas tradicionales?

Los cannabinoides y su interacción con los medicamentos

Una gran proporción de personas que desean usar cannabinoides con fines terapéuticos ya están tomando varios medicamentos. Sin embargo, el uso concomitante de los cannabinoides con otros medicamentos puede causar interacciones que pueden reducir o aumentar los efectos terapéuticos.

Para entender el origen de dichas interacciones, necesitamos observar las enzimas de Cytochrome P450 (CYP450), una gran familia de hemoproteínas (moléculas presentes en el torrente sanguíneo) que están altamente involucradas en el metabolismo de muchos medicamentos, un paso necesario para que el cuerpo elimine los medicamentos.

El metabolismo de estos medicamentos depende del nivel de estas enzimas en la sangre. Determinadas sustancias pueden afectar al metabolismo de los fármacos o medicamentos. A medida que aumenta la capacidad metabólica, los efectos de los medicamentos desaparecen más rápidamente. Por el contrario, cuando disminuye, los efectos aumentan.

Los cannabinoides como el CBD inhiben el sistema enzimático CYP450. Por lo tanto, cuando se toma en combinación con otros medicamentos, aumenta la duración del mismo en la sangre y, al mismo tiempo, incrementa el riesgo de efectos secundarios en caso de que la dosis sea muy elevada. [1]

Los cannabinoides tienen la ventaja de poder reducir gradualmente la dosis de drogas sintéticas manteniendo la misma dosis de cannabinoides.

Aunque no hay ejemplos en la literatura médica actual de casos graves de interacciones entre los cannabinoides y los medicamentos, y los estudios sobre este tema están sólo en sus primeras etapas, se recomienda encarecidamente consultar a un especialista antes de incorporar un cannabinoide al tratamiento.

¿El CDB como sustituto de los fármacos?

Hemos visto que la combinación de cannabinoides y fármacos puede tener en algunos casos beneficios terapéuticos como la reducción de las dosis de ciertos fármacos. Por otro lado, los pocos estudios existentes sobre el tema nos impiden afirmar que cannabinoides como el CBD puedan reemplazar permanentemente a la medicina tradicional a largo plazo. Actualmente se están llevando a cabo estudios para comprender sus mecanismos.

Sin embargo, los estudios existentes han demostrado que el CBD puede tener un potencial terapéutico considerable en el tratamiento de diversas afecciones como la ansiedad, la epilepsia o la inflamación.

De hecho, los primeros resultados de varios estudios han demostrado que el CBD, con su potencial papel ansiolítico, podría convertirse en una alternativa interesante a los fármacos sintéticos tradicionales en el tratamiento de diversos trastornos de ansiedad como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno de ansiedad social, el trastorno obsesivo-compulsivo y el  trastorno de estrés postraumático (TEPT). Sin embargo, se necesitan estudios adicionales para estudiar los efectos de la administración crónica de CBD en poblaciones clínicas más relevantes. [2]

Aunque no todos los mecanismos del cannabidiol son conocidos en la actualidad, los estudios existentes han demostrado que puede ser una alternativa interesante para el tratamiento de varios síndromes epilépticos debido a sus propiedades anticonvulsivas, neuroprotectoras y no tóxicas, en comparación con los tratamientos tradicionales que presentan riesgos de sobredosis a largo plazo[3] ; controlando las convulsiones, reduciendo la actividad neural excesiva y el daño cerebral presente en las enfermedades neurales.[4]  Además, la epilepsia resistente a los fármacos antiepilépticos (epilepsia refractaria), que afecta a casi el 30% de los pacientes epilépticos, también se beneficiaría de las propiedades del CBD.[5]  Un estudio en pacientes pediátricos con epilepsia mostró una mejoría en su condición después de la ingestión oral de extractos de cannabis [6].

Diferentes investigaciones han demostrado que el cannabidiol tiene muchas otras propiedades, incluyendo propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, analgésicas, antipsicóticas y otras… [7] Pero como indican las conclusiones de la mayoría de estos estudios, se necesitan estudios adicionales en poblaciones más grandes y a largo plazo para poder sacar conclusiones definitivas sobre las propiedades de este cannabinoide. Aunque los resultados son más que alentadores, es demasiado pronto para saber si el CBD puede convertirse en una alternativa viable a los fármacos sintéticos.

El CBD: ¿una solución para combatir la resistencia a los antibióticos?

La resistencia a los antibióticos es una de las cuestiones más preocupantes para la Organización Mundial de la Salud, que en su primer informe mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos en 2014 informó de que, si no se hace nada, podríamos pasar a una era posterior a la de los antibióticos, en la que las infecciones que antes eran comunes podrían volver a poner en peligro la vida.

Los resultados de un estudio publicado en 2019 mostraron que el CBD podría ser una solución seria para combatir la resistencia a los antibióticos. De hecho, el uso de cannabidiol inhibió la liberación de vesículas de membrana, que juega un papel muy importante en la resistencia a los antibióticos, en bacterias Gram negativas. Por otro lado, su efecto sobre las bacterias Gram-positivas no sería tan significativo.

Por lo tanto, junto con ciertos antibióticos, los efectos bactericidas del cannabidiol sobre las bacterias Gram-negativas aumentarían significativamente. En cuanto a las bacterias Gram-positivas, el CBD unicamente aumentaría el efecto antibiótico de la Kanamicina.

En general los resultados de este estudio mostraron que cuando el CBD se usa con antibióticos específicos y en ciertas bacterias, puede aumentar la actividad antibiótica, al inhibir las vesículas de membrana que son parcialmente responsables de la resistencia a los antibióticos. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar si el CBD es una solución viable para este problema. [8]

[1] Yamaori, S., et alt. (2011). Potent inhibition of human cytochrome P450 3A isoforms by cannabidiol: Role of phenolic hydroxyl groups in the resorcinol moiety. Life Sciences, 88(15-16), 730–736. doi:10.1016/j.lfs.2011.02.017

[2] Blessing, E. M., et alt. (2015). Cannabidiol as a Potential Treatment for Anxiety Disorders. Neurotherapeutics, 12(4), 825–836. doi:10.1007/s13311-015-0387-1

[3] Machado Bergamaschi, et alt. (2011). Safety and Side Effects of Cannabidiol, a Cannabis sativa Constituent. Current Drug Safety, 6(4), 237–249. doi:10.2174/157488611798280924

[4] Campos, A. C., et alt. (2016). Cannabidiol, neuroprotection and neuropsychiatric disorders. Pharmacological Research, 112, 119–127. doi:10.1016/j.phrs.2016.01.033

[5] Devinsky, O., et alt. (2014). Cannabidiol: Pharmacology and potential therapeutic role in epilepsy and other neuropsychiatric disorders. Epilepsia, 55(6), 791–802. doi:10.1111/epi.12631

[6] Press, C. A., et alt. (2015). Parental reporting of response to oral cannabis extracts for treatment of refractory epilepsy. Epilepsy & Behavior, 45, 49–52. doi:10.1016/j.yebeh.2015.02.043

[7] Di Marzo, V., & Piscitelli, F. (2015). The Endocannabinoid System and its Modulation by Phytocannabinoids. Neurotherapeutics, 12(4), 692–698. doi:10.1007/s13311-015-0374-6

[8] Kosgodage, U. S., et alt. (2019). Cannabidiol Is a Novel Modulator of Bacterial Membrane Vesicles. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology, 9, 324. doi:10.3389/fcimb.2019.00324