Comer es uno de los grandes placeres de la vida. Por lo menos para la mayoría de personas. Cuando comemos algo que nos gusta nuestro cerebro segrega una sensación de euforia. Sin embargo, para algunas personas comer significa ansiedad y miedo. Estamos ante casos de trastornos alimentarios.

Un trastorno alimentario no tiene por qué estar vinculado exclusivamente a la falta de apetito. También puede estar provocado por cualquier tipo de hábitos alimentarios anormales que, si no se tratan, pueden llegar a tener consecuencias fatales.

Los trastornos alimentarios más conocidos

Existen infinidad de trastornos alimentarios y el caso de cada persona es único. Sin embargo, podemos identificar los tres tipos de trastornos alimentarios más conocidos o habituales.

  • Anorexia nerviosa. Se trata de un trastorno psicológico que comúnmente alcanza su máximo en los primeros años de la adolescencia. La autoestima de las personas con anorexia nerviosa está fuertemente influenciada por las percepciones de peso corporal y forma, así como la negación de su propio peso. Las causas reales de esta anorexia dependerán de cada persona pero los expertos suelen relacionar esta enfermedad con factores socioculturales. Los síntomas generales de la anorexia nerviosa son: falta de apetito, extrema delgadez, piel seca y amarillenta, o letargo, entre otros.
  • Bulimia: La bulimia es otro trastorno común de la alimentación donde el enfermo suele comer en exceso en etapas, y luego se provoca el vómito o toma una cantidad excesiva de laxantes y/o diuréticos. También es habitual en estas personas aumentar su actividad física. A diferencia de la anorexia nerviosa, el paciente suele mantener un peso saludable.
  • Trastorno por atracón: Es otro de los trastornos alimentarios más comunes. En este caso, en lugar de la ingesta de alimentos que se controla y se regula, la víctima a menudo pierde el control de sus hábitos alimenticios y, por lo general, come en exceso en un corto espacio de tiempo, incluso sin tener hambre.

Lo que diferencia este trastorno de la bulimia es el hecho de que la persona que lo padece no busca contrarrestar el atracón provocándose vómitos.

Tratamientos para los trastornos alimentarios

La mayoría de los trastornos relacionados con la comida también están asociados con otros problemas psicológicos como la ansiedad, la depresión, etc. Aunque se trata de trastornos serios, existen tratamientos para ayudar a las personas que lo padecen. Así, las terapias tradicionales incluyen psicoterapias donde se trabajará con un terapeuta para encontrar la causa subyacente a este trastorno.

Otros tratamientos se llevan a cabo mediante la prescripción de medicación. En este sentido, el CBD es un cannabinoide muy útil en el tratamiento terapeútico de diversos trastornos. Uno de los efectos secundarios comunes del consumo de cannabis medicinal es el aumento del apetito, lo que anima a personas con trastornos alimentarios a sentir ganas de comer.

Un estudio publicado en Biological Psychology encontró que el sistema endocannabinoide de personas con trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia estaban parcialmente insuficientes o deterioradas, lo que significaba que no sentían la misma sensación de placer ante la comida.